Un grupo de extremistas hindúes han sido señalados como los responsables de
decapitar un pastor adventista en Orissa, India, a fines de la semana pasada,
informaron los líderes de la iglesia local. Desde entonces, se ha informado que
han muerto al menos otros quince adventistas.
Samuel Naik, pastor de la
iglesia adventista de Phulwani, y su madre fueron asesinados durante un
estallido de violencia anticristiana en esa región de la India, dijo Gordon
Christo, director de comunicaciones de la iglesia en la región del Sudeste
Asiático.
La esposa de Naik decidió suicidarse a comienzos de esta semana
después de enterarse de la muerte de su esposo y su suegra, dijo Christo.
Aparentemente, ella había sido violada durante los ataques.
El estallido
se produjo después de que un grupo de atacantes no identificados asesinó a un
líder religioso hindú y a otros cuatro individuos. Los hindúes acusaron a los
cristianos de estas muertes, pero el gobierno indio señaló a los rebeldes
maoístas como responsables de estos hechos.
Una escuela adventista en
Jeypore fue atacada el domingo pasado, y otra escuela en Khurda se mantuvo
cerrada durante varios días, dijo Christo.
"Rompieron el portón de
ingreso y todas las puertas y ventanas de vidrio del hogar de niños, el comedor
estudiantil, la residencia de las niñas y varias residencias del personal", dijo
Arun Panda, director de la escuela de Jeypore.
Panda dijo que la turba
procuró incendiar varios vehículos y equipos después de rociarlos con
combustible diésel, pero el fuego no llegó a encenderse.
"Creemos que es
un milagro de Dios", dijo Panda.
En ninguna de las escuelas se ha
informado de víctimas fatales, dijo Christo.
El periódico Wall Street
Journal informó que los ataques continuaron durante el fin de semana y hasta el
lunes, y que los funcionarios indios afirmaron que se habían producido trece
víctimas fatales, mientras que el Centro Asiático de Derechos Humanos calculó
que los muertos alcanzan las cincuenta personas.
Muchos feligreses han
huido por sus vidas, y aun un mayor número de cristianos ha perdido sus hogares.
Los líderes de la iglesia local están solicitando ayuda del gobierno y los
medios locales, como así también de la comunidad mundial.
"Los medios no
están informando los episodios de violencia de manera adecuada," dijo Christo.
"Hay que aprovechar las presiones internacionales".
Christo dijo que un
grupo de adventistas del poblado de Hosur, en la región centro-sur de la India,
se unieron a dos mil cristianos que marcharon en contra de la violencia. Durante
la marcha del pasado 31 de agosto, los manifestantes se reunieron con los medios
y entregaron ejemplares de una petición donde solicitan la intervención de los
principales ministros de los estados de Tamil Nadu (donde se encuentra Hosur) y
Orissa.
Los líderes cristianos también pidieron que el gobierno adopte
medidas que garanticen la protección futura contra semejantes actos de
violencia.
En una carta al embajador de la India, John Graz, director del
departamento de Asuntos Públicos y Libertad Religiosa, hizo un llamado al
gobierno de la India para que restaure la ley e imponga la justicia.
"Lo
que está sucediendo en el estado de Orissa envía un mensaje equivocado al mundo.
La intolerancia religiosa y el fundamentalismo parecen haber vencido a la ley y
los derechos humanos más esenciales", expresó Graz.
El estado de Orissa
ya ha experimentado episodios de violencia contra los cristianos, incluyendo la
muerte de un misionero y sus hijos en 1999.