El mes pasado, los adventistas de Valle Hermoso, Ecuador, fueron los primeros
receptores de una "iglesia de un día", una iglesia prefabricada patrocinada por
la Iglesia Adventista y los laicos que puede ser construida en tan solo un
día.
Los Voluntarios Maranatha comenzaron la construcción el 19 de junio
a las 7:30 y culminaron a las 16:00. Al proveer la estructura exterior y el
techo, el programa permite que los miembros locales terminen las paredes con los
materiales que tengan disponibles. Para el fin del día, los miembros habían
terminado las paredes de bambú y habían incorporado inclusive la plataforma, el
teclado y 135 sillas.
"Esta es una comunidad de creyentes que han
esperado por muchos años contar con una casa de adoración permanente," dijo Kyle
Feiss, vicepresidente de marketing de Maranatha. "En unas pocas horas, pudieron
presenciar la respuesta a sus oraciones".
Feiss dijo que los feligreses
de Valle Hermoso parecieron sorprendidos por la velocidad de la construcción.
"No creían que se podía construir una iglesia en un día", dijo.
La
iglesia adventista de Valle Hermoso es una nueva iglesia con relativamente pocos
miembros. Pero se ha estado estudiando con más de 75 personas en la zona, y doce
personas fueron bautizadas el sábado siguiente durante la dedicación del
templo.
Estas iglesias de fácil ensamblaje y costos reducidos representan
un esfuerzo para satisfacer las necesidades de 200.000 congregaciones
adventistas en el mundo que no cuentan con un templo permanente.
En los
meses siguientes, Maranatha planea construir otras 66 iglesias de este tipo en
el Ecuador y varios proyectos de escuelas con la misma estructura en zonas
rurales del país.
Las estructuras son construidas teniendo en mente el
costo, la calidad, la durabilidad y la facilidad de transporte, dijo el
empresario y participante de Maranatha Garwin McNeilus, que colaboró con el
lanzamiento del programa. El diseño básico del edificio puede adaptarse para
suplir las necesidades de diversas culturas y zonas geográficas, y la estructura
de acero galvanizado resiste a las termitas, el óxido, el calor y los
huracanes.