Irene Morgan Kirkaldy, una mujer adventista de color que ganó un caso en la Corte Suprema de los Estados Unidos en contra de la segregación en el transporte interestatal después de rehusarse a dar su asiento en 1944, falleció el 10 de agosto a los 90 años.
Cientos de personas se reunieron el 18 de agosto en Gloucester, Virginia, para asistir a su funeral en la Escuela Secundaria de Gloucester. El estado de Virginia fue uno de los muchos estados norteamericanos donde las leyes de segregación requerían que las personas de color se sentaran en el fondo de los buses, o permanecieran de pie si el bus estaba atestado de blancos.
El acto espontáneo de desafío de Kirkaldy ayudó al lanzamiento de la larga lucha de los derechos civiles para terminar con las leyes de segregación en el país. Su escaramuza con la ley en el bus la llevó a cruzar la línea estatal hacia Maryland y a su arresto y posterior juicio.
Kirkaldy recibió la atención nacional, más que nada de los periódicos de las personas de color, e inspiró a un grupo de activistas negros y blancos, más tarde llamados "Viajeros de la libertad", para viajar durante varias semanas en buses y trenes del sudeste de los EE.UU., a fin de probar la nueva ley en contra de la segregación.
En 2001, Kirkaldy recibió la Medalla Presidencial al Ciudadano de parte del Presidente Bill Clinton, el segundo honor más elevado de los civiles estadounidenses.
Kirkaldy se volvió casi desconocida al ser eclipsada por Rosa Parks, el ícono de los derechos civiles, que se rehusó a dar su asiento a un blanco en un bus de Montgomery, Alabama, en 1955. No tenía sino "palabras de elogio por Rosa Parks", dijo Janine Bacquie, nieta de Kirkaldy. Se sabe que Kirkaldy realizó peticiones en contra de la segregación racial en Baltimore sin decir a la gente quién era.
Kirkaldy, que nació bajo el nombre de Irene Amos en Baltimore en 1917, tuvo dos hijos con su esposo Sherwood Morgan. Después de perder un bebé a los 27 años de edad, visitó a su madre en Gloucester para recuperarse. Fue al comienzo de las cinco horas de regreso en bus que el conductor le dijo que le diera el asiento a una pareja blanca. Como ya estaba en la sección para personas de color al fondo del bus, se rehusó hacerlo y le dijo a una mujer que llevaba un bebé a su lado que tampoco se moviera.
En la siguiente parada un policía subió al bus y le dio la notificación de arresto, que ella rompió en pedazos y arrojó por la ventana.
"Estaba dispuesta a que me arrestaran", escribió más tarde en un ensayo leído durante el funeral. Pero cuando el policía le dobló el brazo, ella le dio un puntapié y entonces luchó con un segundo policía.
En el año 2000, le dijo al Washington Post: "Me tocó, y es allí cuando le di un puntapié en un lugar muy complicado".
Más tarde, con la ayuda de donaciones de la comunidad, pagó la multa de 100 dólares por resistirse al arresto pero rehusó pagar 10 dólares por violar la ley de segregación.
Después de perder en la corte local y estatal, su caso fue apelado ante la Corte Suprema de los Estados Unidos. Entre los abogados se encontraba Thurgood Marshall, que sería la primera persona de color en formar parte de la suprema corte del país.
La sentencia de 1946 en el caso Morgan vs. el Estado de Virginia no siempre fue respetada en el sudeste de los EE.UU.
"Como iglesia, apreciamos su fuerza destacable en esos momentos definitorios de la historia de los Estados Unidos y del mundo", dijo Jan Paulsen, presidente de la Iglesia Adventista mundial, en una carta leída en el funeral, una de las muchas recibidas de parte de partidarios, funcionarios del gobierno y de los derechos civiles.
Forzada a abandonar la escuela a la edad de 15 años para ayudar a su familia, Kirkaldy lamentó no contar con una educación formal. A lo largo de los años rechazó oportunidades de recibir un doctorado honorífico, señalando que no lo había obtenido, dijo su hija Brenda Morgan Bacquie durante el funeral.
A los 68 años, Kirkaldy recibió un título universitario de la St. John's University de Nueva York, y a los 73, una maestría del Queen's College.
"A todos los que dicen que soy muy viejos para regresar a los estudios, les cuento la historia de mi madre", dijo Bacquie.
Sherwood, el esposo de Kirkaldy, falleció en 1948. Poco después se casó con Stanley Kirkaldy. Juntos vivieron en Nueva York donde tuvieron varios negocios, incluyendo un servicio de limpieza y un centro de cuidado de niños. Cinco años atrás se mudó a Gloucester, donde su esposo falleció nueve meses atrás. Irene falleció de complicaciones de la enfermedad de Alzheimer.
La sobreviven dos hijos, cinco nietos y cuatro bisnietos.
August 20, 2007 Gloucester, Virginia, Estados Unidos .... [Ansel Oliver/ANN]

Fuente: Adventist News Network
http://news.adventist.org
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