Además de obstáculos financieros y logísticos insuperables, piense en el sumamente desapacible clima del Ártico (¡15 ºC bajo cero en verano!), y creerá que no valía la pena llevar dos toneladas de Biblias hasta el Polo Norte.
Pero eso no detuvo a Sebastián Tirtirau, fundador y director de la Sociedad Asistencial Peregrino. Ya sea por avión, tren o, en este caso, trineo de perros, Tirtirau se muestra tan obstinado como el clima del Ártico en su tarea de llegar hasta las tribus más remotas con educación, atención de la salud y, en último término, el mensaje de Cristo.
Con sede en Montreal, Québec, Canadá, este organismo sin fines de lucro fue creado en 2001 con el propósito de mejorar la calidad de vida de los pueblos indígenas. En el presente, se encuentra trabajando en proyectos en el desierto de Kalahari en el sur del África, en la selva amazónica de Sudamérica, en el Congo, en Papúa Nueva Guinea y en el norte de Canadá.
Y de este último lugar acaba de regresar Tirtirau. Cuando se enteró que había 5.000 Biblias traducidas al inuit por las Sociedad Bíblicas del Canadá que estaban juntando polvo porque nadie sabía cómo llevarlas hasta el Ártico, Tirtirau vio que esa era su oportunidad.
Al llegar al Ártico, Tirtirau se reunión con los inuits que ya había conocido en un viaje misionero en abril de 2005. No sólo fue bien recibido, sino que los inuits le proveyeron de trineos tirados por perros para poder distribuir las Biblias. "Si no fuera por la amabilidad de este pueblo, el Norte sería un lugar mucho más frío", dijo Tirtirau.
Además del tiempo inclemente y la pobreza constante, Tirtirau afirma que el aburrimiento constituye uno de los mayores problemas de este pueblo. Durante el verano, el sol brilla las 24 horas. Al estar tan alejados de todo, los libros son una rareza. "Me siento tan feliz de que tengan Biblias para leer para que tengan esperanza en la vida venidera", dijo Tirtirau. Las sonrisas de los que recibieron las Biblias ciertamente hacen eco de sus sentimientos.
Pero la distribución no se realizó sin obstáculos. El verano en el Ártico significa que los constantes deshielos hacen que movilizarse sea sumamente peligroso. "Tuvimos que avanzar entre grietas en el hielo, lo que nos produjo mucho temor. Nos encontrábamos a mucha distancia de cualquier poblado, y si uno se mojaba o hundía, sería muy difícil, sino imposible, regresar", relató Tirtirau.
Durante el viaje, Tirtirau también distribuyó 40 Biblias en una prisión local, donde dice que los presos se encontraban "en estado miserable. La Biblia les dará esperanza y les mostrará a Jesús", dijo.
July 11, 2006 Iqaluit, Nunavut, Canadá .... [Elizabeth Lechleitner/ANN Staff]

Fuente: Adventist News Network
http://news.adventist.org
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Una niña inuit posa con dos de las Biblias nuevas entregadas por Sebastian Tirtirau y su equipo. [Fotografías: cortesía de http://www.pilgrimsociety.com]

Las remotas villas inuit y sus limitados recursos hacen que los libros sean una rareza. Las sonrisas de inuits tales como esta madre y su hija indican cuán agradecidas están de tener finalmente Biblias en su idioma.
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